El orden es el fin y aquí está el por qué
La puerta al dormitorio es un portal directo al reino del caos, se podría decir. No sé si a ti te pasa, pero yo soy de los desordenados: nada más entrar, lo primero que veo es mi pared decorada con fotos hasta la saciedad. Doy unos pocos pasos, y ahí está mi estantería, que parece que va a explotar de todos los libros que tiene. Y por si fuera poco, me siento en mi escritorio, y trabajar en él parece tarea imposible. No tengo espacio por la cantidad de papeles y cuadernos que se han ido acumulando ahí encima (a mi yo del pasado le daba pereza guardarlos en algún cajón todavía más desordenado).
Por mi vida han pasado muchas personas que me han dicho que recoja mi cuarto, pero nunca lo hago del todo. Siempre ha habido alguien que me ha animado a abrazar mi caos personal, permitir que mi mundo interior sea visible a través de mi habitación. Ese alguien es, nada más y nada menos, que la cineasta Sofia Coppola. De entre todas las enseñanzas que nos enseña su cine intimista y contemplativo, podemos extraer un aprendizaje en lo que se refiere a la decoración: abraza el desorden, pues este es la máxima expresión de tu personalidad.
Elige tu toque personal
Imaginemos un dormitorio completamente vacío, salvo por unos neutros muebles de madera. Miles de formas de decorarlo, pero nos decantamos por la opción más sencilla, porque perseguimos el orden sea como sea: escogemos unos tonos simples como el beige y el gris, en las estanterías ponemos unos pocos libros y plantas, y en la cama, cuantos menos cojines, mejor. Esta forma de decorar el espacio más íntimo de cada uno y que cada uno elige.
Tiremos todo abajo y volvamos al punto de inicio en esta hipotética habitación. Ahora, escogemos unos tonos más atrevidos (rosa fucsia, azul eléctrico… qué más dará que no sean los más limpios de la paleta). Colocamos todos los libros que tenemos en las estanterías (sin seguir ningún orden en concreto), y para las paredes, cada vez que encontramos una fotografía que nos gusta en una revista en papel, la recortamos y la pegamos (hasta que haya más recortes que pared en la pared). ¿Todo esto es un caos? Sí, pero es TU caos. Permite que tu personalidad ocupe espacio. Eres el protagonista de tu propia película: lo que a ti te gusta es la base de la decoración, no esas ideas preconcebidas que se han diseñado para satisfacer a todo el mundo.
Abraza el desorden
Los personajes de Sofia Coppola abrazan su desorden personal. Tomemos Las vírgenes suicidas de 1999, un relato sobre 5 hermanas adolescentes que navegan la juventud y la feminidad. En las primeras escenas, vemos cómo son sus cuartos: paredes pintadas en unos delicados tonos pastel, fotografías y recortes por todos lados, e interminables objetos decorativos, que llegan hasta el suelo. Volvemos ver ese afán por los recortes en la habitación de una de las protagonistas en The Bling Ring, de 2013, basada en la historia real de un grupo de adolescentes que robaba artículos de lujo a celebridades cuando estos no estaban en sus casas.
Abandonemos esa incansable búsqueda del orden a toda costa. Empleemos la decoración y los detalles para decirle al mundo cómo somos. La puerta a tu dormitorio jamás será un portal directo al reino del caos, sino al interior de ti mismo, una maravilla única e inigualable que solo tú puedes ofrecer.
*Las imagenes de este artículo son ficticias y no corresponden a producto de Grupo Eibar
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